Hacer la compra físicamente es, para muchos, un ritual semanal inamovible. Un tiempo que se da por perdido como si realmente no hubiese una opción o alternativa. Pero la hay. Y la experiencia de compra online no solo es más cómoda y rápida, también es más racional y conveniente. En un momento en que todo el mundo se queja de que tiene poco tiempo libre, todavía se entrega una media de dos horas semanales a ir al supermercado. Esta presencialidad autoimpuesta es innecesaria y limita nuestra capacidad de conciliar ocio y obligaciones.
El reto: Generar notoriedad de marca a la vez que damos razones convincentes de que hacer la compra online es una gran opción, para conseguir un objetivo de ventas ambicioso.
La idea: Comparar la experiencia de ir al súper a hacer la compra frente a ir a hacer cualquier otro plan más apetecible.
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